Colectivo Laika

Por Colectivo Laika

«El Colectivo Laika nació hace cuatro años en Valladolid con el simple objetivo de poder ver a artistas que rara vez o nunca contemplaban que sus giras hicieran escala por aquí. La idea era no tener que ir a Madrid a ver algo que, tal vez, se pudiera ver por estos lares. La propuesta inicial no era únicamente musical, aunque en los últimos tiempos hemos estado más centrados en ello, ya que existían también un fanzine (que volverá, aunque a ver cuándo) y proyectos como presentación de libros y documentales y organización de exposiciones.
Eso sí, el fuerte durante estos casi cuatro años ha sido la música. La mayor dificultad en este sentido ha sido la falta de salas adecuadas para hacer conciertos, lo que ha llevado a que buena parte de las propuestas tuvieran que ser acústicas o, al menos, sin percusión. En este sentido, en los últimos tiempos hemos visto como cada vez iban cerrando más y más salas (entre ellas, la mítica Café España) y como la iniciativa privada era incapaz de dar respuestas y se acobardaba ante la presión vecinal y policial (o la propia apatía). Las instituciones públicas tampoco han hecho mucho en ese sentido. La cesión de espacios infrautilizados o la posibilidad de alquileres reducidos para este tipo de iniciativas, propugnadas por asociaciones sin ánimo de lucro, siguen siendo escasas. En bastantes casos, no todos, sigue habiendo cierto “encorsetamiento mental” y es poco menos que imposible organizar un concierto en una sala pública, una sala de exposiciones, un centro cívico o una iglesia. En ocasiones, ha habido que recurrir a librerías, colegios mayores o casas para poder ofrecer un concierto. Como excepción es más que interesante, pero como norma no es muy saludable.
Los problemas no son sólo institucionales, también hay un grave problema de competitividad en lo que a precios se refiere. El alquiler de salas o teatros de aforos que no superan las 500 localidades – y cuyos equipos de sonido e iluminación son bastante precarios o nulos- es bastante más caro que el de salas del doble de capacidad (y perfectamente equipadas) que hay en Madrid. En lo referente al alquiler de equipos de sonido, sucede tres cuartos de lo mismo.
También nos hemos encontrado con problemas de público, que tratamos de paliar con precios reducidos (a veces, demasiado) y con propuestas como los “Conciertos Invisibles”, que intentan revivir el “romanticismo” de los conciertos en la década de los 90, y anteriores, donde se acudía a conocer algo nuevo, más que reafirmarse en gustos ya asumidos.
Aunque por lo citado anteriormente pueda parecer lo contrario, somos relativamente optimistas. Percibimos ciertos cambios positivos, aunque sean más lentos de lo que deseamos. Dejando a un lado el apartado económico (hablar de escasez de recursos resultaría bastante obvio), a nivel de público y/o artístico hemos tenido algún que otro éxito, y también numerosos fracasos –sobre todo, en lo que se refiere a omisiones-. Entre ellos, el más estrepitoso fue el de la no-celebración del Tanned Tin en Valladolid, que dejó entrever algunos de los aspectos más tristes de las distintas administraciones, parte de la prensa o algunos sectores de la promoción privada, pero también el entusiasmo y apoyo de numeroso público y bastantes artistas.
En cuanto al anonimato, se trata de dar importancia únicamente a nuestras actividades y evitar que busquemos protagonismo. Además, somos todos muy feos.»

This entry was posted on jueves, abril 8th, 2010 and is filed under COLECTIVOS. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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