Contextos de producción y recepción del arte contemporáneo en la actualidad

Por Rafael Torres

Los Navegantes del Palomar

1.1.

Largos años ya de prácticas de arte visual o ejercicios asimilados a quienes subscribimos estas líneas nos han apagado el apetito por las formas actuales de producción, promoción y recepción del arte de ayer y de hoy,  por las bonitas arquitecturas y estrategias expositivas oficiales o cercanas a lo institucional, siempre tan higiénicas, correctas e inevitables.

Y así mismo nos producen últimamente desasosiego hasta las sociedades, los grupos de discurso que se constituyen para reflexionar académica, para-académica, informal, alternativa o incluso  marginalmente en torno al género. Lo lamentamos y nos disculpamos por ello, tal como haría un invitado que aborrece los alimentos que Anfitrión le ofrece. Remolón, sentado a la mesa, el invitado acaricia el rico mantel y tamborilea discretamente con los dedos, tratando de descubrir en las fuentes y platos de oro un manjar que probar, tímido.

Parece que no haya texto escrito sin ostentación, y cuando abordamos responder al menú de cuestiones que se nos presenta, nos vemos entrando sin querer en un remolino de respuestas tan decorativas como inoperantes, además de petulantemente tartamudas.

1.2.

Por eso nos cuesta tanto escribir estas líneas, cuyo envío, en fin, hemos dilatado hasta el extremo último de los días previstos. El dicho rey de Tebas, espléndido por sus banquetes, ya desespera de que hinquemos el diente; pero cerrando los ojos damos un exiguo bocado y, mientras masticamos con precaución, al tiempo balbucimos eso de “saber de todo un poco, y de albardero dos puntadas”, para advertirnos a nosotros mismos de lo torpe que es darse vanamente aire de que se entiende de todo.

2.1.

En realidad no entendemos de nada. Máxime ahora que tanto se patrocina. Patrocinar es ‘llamar al padre’ (pater ciere). Y el pater llamado, cuando acude encuadra el arte contemporáneo en una industria del entretenimiento o del ocio cada vez más potente y suprema, conectada a una tupidísima red de servicios. El patrocinador todopoderoso, burocratizador creciente y opulento desinflador de artistas, especula con su aire y lo confía para que lo envasen quienes obtienen beneficios en la organización de la vida social de las masas. El arte “se ha adaptado al mercantilismo y burocratización creciente […] Acepta su pertenencia al área de los servicios […] Lo público y lo privado, lo gratuito y lo rentable y especulativo, todo tiende a fundirse cada vez más en el mundo del arte. Los museos se han convertido en expendedurías de souvenirs, en referencias de publicidad mediática indirecta para las empresas promotoras […] escenografía de servicio institucional…” Hemos entrecomillado estas observaciones tomadas de una Guía del usuario de arte actual, de Rocío de la Villa, editada en 1998. Ya llevaba lloviendo entonces así, y siguen cayendo los mismos chuzos de punta.

2.2.

Las espectaculares construcciones para congelar el arte de que disponemos mundial, y castellano leonesamente, también y claro,  se levantan atendiendo, más que a las obras que dentro se helarán, a las conversaciones, a las reuniones de expertos y gerentes: Todo proyecto de arte visual pasa por ser fundacionalmente un importante expediente, fundamentalmente un importante expediente y, muchas veces, únicamente un importante expediente. Tras la ordenada serie de actuaciones administrativas, se consolida un negocio de “arte actual”, y ese negocio de arte actual pasa a ser arte oficialmente Arte Actual. Este arte oficialmente Arte Actual se construye, en vez de con “técnicas mixtas”, con formalidades superfluas sobre un creciente papeleo. Los expedientes generan tal cantidad de ocupación para quienes los promueven y diligencian, que nunca, ningún oficiante se embairá en saber qué otras cosas se atavían sin pomposo Procedimiento Administrativo fuera de las instituciones por insignificantes colectivos.

2.3.

Nunca, por falta de tiempo oficial, habrá forma de ocuparse, fuera del despacho/pieza de museo, de colectivos sin papeles que trabajan grano a grano su despensa –¿pero acaso habrá alguien que se atreva a decir que la despensa de un hormiguero es insignificante?–, de quienes ni son tocados por la gracia interesante de Lo Emergente, que cual pase mágico del Comisario convierte en Calabaza, digo en Princesa, al artista Cenicienta.

2.4.

No hay nada más alejado de un proceso creativo que los lugares donde hoy se exhiben sus resultados o propuestas. Parece que no pudieran existir ya exposiciones oficiales sin presupuestos de las Mil y un coches. Los espacios de exposición son clónicos de los concesionarios de automóviles. Existen al día de hoy máquinas de vanguardia en los museos benditos por la gracia de la Especulación donde –al igual que en las luminosas arquitecturas en las que venden haigas y mono volúmenes te dan catálogo–, puedes auto-imprimir y llevarte en lámina de formato adecuado a tu pared la obra que selecciones con tecla o ratón de las que cuelgan o posan en ellos.

2.5.

De La tragedia dice Dietrich Schwanitz que “comienza con la felicidad del héroe, que lo vuelve imprudente, arrogante y confiado; después se suceden las advertencias y, finalmente se produce el conflicto. El héroe decide afrontar los peligros que le amenazan y que obedecen  a la ley de la ironía trágica, pues las acciones del héroe le conducen directamente a la catástrofe que pretendía evitar mediante ellas. Tras crear tensión aplazando el desenlace final por diversos procedimientos, el héroe acaba reconociendo dolorosamente que ha cavado su propia tumba”. Acaso el MUSAC esté ahora instalado en la felicidad.

(Continuará…)

(Y continuando…)

2.6.

“La comedia clásica es la antítesis de la tragedia.” Prosigue Schwanitz. “Si el tema de la tragedia es la muerte, el de la comedia es el amor. El héroe cómico comienza donde acaba el héroe trágico: en el aislamiento, pues la sociedad, representada por el padre de la amada, no le permite casarse con ella. Pero gracias a su encanto, a su atractivo y a su juventud, que representan la vida, el héroe va poniendo a muchos de su parte, hasta que consigue reunir en torno a su persona casi otra sociedad. Ésta somete al padre de la joven a una terapia cómica de intrigas y engaños, hasta que logra que entregue a su hija. Posteriormente, en la boda de la pareja la sociedad dividida celebra la reconciliación consigo misma, incluyendo también al viejo adversario.” El héroe cómico, en este caso, es el artista sin papeles, el artista va-nu-pieds, descamisado, artedescaminado para el gusto regio, determinante e inapelable del padre, del pater, del pater ciere, del patrocinador/dragón que vigila a la doncel/arte.

3.1.

Sucede a veces que el héroe cómico, artedescamisado, pasea por el perímetro de los deslumbrantes no-lugares donde el Patrocinador /dragón que vigila a la doncel/arte ha días dio una fiesta solemne, o sea, expuso con postín y ringo rango Arte Actual con golosos souvenirs. Tras la verja que protege algún patio del académico no-lugar, del museo del artesperlo, innúmeros contenedores rebosan de expositores descoyuntados, maderas hechas trizas, gruesos cristales, moqueta, fieltro, luces: El despilfarro, con bendición burocrática, desde luego, muestra los decorados de película, el montaje que ni el rey de Lidia se permitiera.

3.2.

El artista Va-nu-pieds, o lo que sea, conoce que hay otro artista Va-chaud-pieds, camisado, protegido de Creso. ¡Allá se las componga el Emergido o Emergente una vez que se ha acostumbrado a esos vanos espacios de concesionario de auto-estima monovolumen! ¡Allá él lidiando con el dragón Pater-ciere! Vanupieds puede exponer en el sombrero de Robert Filliou y bajo su paraguas; Vachaudpieds donde también venden berlinas.

3.3.

Nosotros somos modestos, vamos, pobres. Por elección. Pero tenemos un amigo rico. Nuestro amigo rico y doctor dice que a quienes dicen que no les gusta el dinero, lo que en realidad les ocurre es que no saben hacerlo. Nosotros somos artistas, o lo que sea, va-nu-pieds, pero tenemos amigos artistas va chaud pies. Nuestros amigos va-chaud pies dicen que quienes dicen que no les gustan ni los patrocinadores, ni los concesionarios ni los comisarios es porque, faltándole calidad a su obra, no saben convencerlos, ni obtenerlos, ni gozarlos. Allá ellos con su berlina de Holliwood. Nosotros preferimos una bicicleta de lance y que, a ser preferible, hubiera rodado en el redondel de un circo.

4.1.

A finales de noviembre de 2003, y habiendo pagado un par de entradas que para nosotros suponían un esfuerzo, recorríamos en el Guggenheim de Bilbao la exposición de Jean Dubuffet. Nos detuvimos un buen espacio contemplando filmaciones en las que se veía a Dubuffet con gabardina posiblemente, escalando un emocionante montón de escorias y recogiendo trozos de esa sucia felicidad desechada, que se iba guardando en los bolsillos dados de sí hasta lo imposible. Apenas salir  nosotros del ensalmo de esas imágenes, fuimos, con una primitivísima web-cam en forma de rotulador textliner y poco mayor que él, a coger de su montón de obras un humilde pellizco digital para guardarlo en el bolsillo de la cámara, donde apenas cabían 26 mánfanos. “¡Vade retro Satana!” Salida de la costilla del patrocinador sin duda, una azafata nos precintó, tras introducirlo en una bolsa de plástico transparente y diseño, el minúsculo e infernal artilugio; y nos endemoniaba y amonestaba porque había observado que nos acercábamos excesivamente a las obras. Quizás entendió que tras el burocrático precinto nuestro humor iba a ser sulfúreo.

4.2.

¡Vade retro Satanasarte!, decimos nosotros contra esos falsos espacios de arte que, entre otras estrategias del demonio enseñan el valor de las obras por lo que te alejan de ellas. Perdónalos, querido, entrañable Jean de entre los locos, porque ellos sí saben lo que hacen.

4.3.

Saben, por ejemplo, que es mil veces más bella una reunión de comisarios y patrocinadores alrededor de una mesa encerada sobre suelo de tarima flotante, con sus botellitas de agua mineral, sus carpetas exactas y sus bolígrafos de souvenir que un inesperado y desvalido dibujo que surge en una servilleta de “La Curva”, por ejemplo, un bareto de Valladolid de arte Va-nu-pieds, descamisado o lo que sea (y si lo citamos al paso es porque allí nunca nos precintarían nada aunque sacáramos en digital toda la obrita delicada de Bulgarcita Pingos).

4.4.

Por todo esto nos costaba tanto escribir estas líneas, cuyo envío, en fin, hemos dilatado hasta el extremo último de los días previstos. Anfitrión, el dichoso rey de Tebas, espléndido por sus banquetes, nos ha invitado a su mesa; pero nosotros preferimos sentarnos a la mesa paticoja de Alfred Jarry, en esa habitación adolescente donde representaban en camandita juvenil Ubú, y se desternillaban de risa.

4.5.

Si estos párrafos fuesen de una comedia clásica, el héroe cómico, para el caso, el artista sin papeles, el artista va-nu-pieds, descamisado, artedescaminado vencería al padre, al pater, al pater ciere, al patrocinador/dragón y se casaría con la doncel/arte… Aunque quizás el héroe cómico artedescamisado no quiere saber nada de espacios de embeleso y embeleco.

5.

¿O el MUSAC León sí es otra cosa?

(…Continuó.)

LOS NAVEGANTES DEL PALOMAR

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One Response to “Contextos de producción y recepción del arte contemporáneo en la actualidad”

  1. Casilda García Archilla on abril 14th, 2010 at 8:58 am

    Magnífico tu análisis: estoy totalmente de acuerdo, y aún espero que sigas.

    Muchas gracias por poner voz a los que otros también pensamos algo menos claramente.

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