¿Instituciones y Arte?

Santiago Rodríguez Guerrero-Strachan

El arte contemporáneo, ¿es posible fuera de las instituciones?, ¿qué se juegan los artistas cuando deciden apostar por un arte fuera de las instituciones? ¿Cuáles son las condiciones de producción del arte contemporáneo en cualquier caso? ¿Existe el arte fuera de las instituciones o queda reducida esa expresión a mero balbuceo inarticulado o todavía no lo suficientemente articulado por causa de la marginalidad a que se ha sometido voluntariamente?

Los contextos de producción y recepción del arte actual están mediatizados por las instituciones. No entraré en la diferencia que pueda suponer que las instituciones sean públicas o privadas. Sí que me interesa señalar cómo cuando hablamos de producción de arte enseguida pensamos en instituciones. Parece que el arte no es posible sin ellas. Al final, la categoría artística la estampa una institución sobre las obras. El subjetivismo más o menos radical, más bien menos que más, que se impuso en épocas pasadas ha terminado por disolverse en el certificado de artisticidad (como otros necesitan el certificado de penales o el de vacunas para que puedan ejercer de algo o moverse por el mundo.)

A lo que voy. Las instituciones son necesarias porque las hemos convertido en eso. En realidad, un grupo de “burócratas” han logrado convertirse en necesarios o han conseguido que creamos que son necesarios, y a alrededor de sí mismos han montado una inmensa industria llamada cultural, e incluso artística. ¿Por qué artística? Porque lo dicen ellos, no hay más.

En realidad no hay nada más, nunca hay más. Lo que hay son expresiones que intentan expresar algo. Algunas asoleen de técnica, otras son murmullos que repiten lo que otros expresaron con voz alta y clara, hay quien ve en su obligo la salvación del Arte, del Mundo y del Universo. Todo eso queda relegado a un segundo plano con la entrada (creo que debería decir “Advenimiento”) de las instituciones (mejor Instituciones) Artísticas y Culturales.

Estas logran obturar los espacios que colectivos de los más variados pelajes, intereses o disposiciones están abriendo. Las Instituciones Artísticas (lamentablemente no se pueden apear de la mayúscula) son dignas herederas de la Royal Society británica. Una sociedad para el fomento del arte de aliento conservador y contra la que reaccionaron todos los artistas, críticos y aficionados al arte que se daban cuenta de lo limitado de miras de la tal sociedad. La Royal Society tuvo un efecto beneficioso no en cuanto promotora del arte, que también lo pudo tener, sino en cuanto que fue la diana contra la que disparar, el ejemplo que rechazaron algunos de los más inteligentes. Gracias a su conservadurismo, otros abrieron nuevos caminos hasta entonces impensados. ¿Necesitamos hoy en día instituciones así?

En nuestro país las cosas empeoran por la inexistencia de una sociedad civil fuerte, independiente, autónoma. Quien más quien menos busca el maná de la subvención. Quien más quien menos se escandaliza de que haya que pagar por el arte. En un país católico como el nuestro aún tienen demasiada fuerzas las palabras del Evangelio:

“No os acongojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas? 27 Mas ¿quién de vosotros podrá, acongojándose, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido ¿por qué os acongojáis? Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; 29 mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os acongojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.”

Ese dejar en manos de la intervención paterna del Evangelio es hoy en día dejar en manos de la Institución Artística el cuidado de nuestra obra y del Arte. No preocuparnos por nuestra carrera artística que encomendamos a los Ministros del Padre o burócratas de la Institución Artística.

Así que solo tenemos un Discurso sobre el Arte, revestido de innúmeros estilos, vestimentas o disfraces (como cada uno quiera). La carencia de otras voces que resuenen en la sociedad, que distorsionen, enriquezcan, pongan en tela de juicio la Voz del Padre de la Institución Artística nos ha dejado en una situación de pobreza absoluta, de desamparo y de ausencia de reflexión crítica y teórica de calado sobre lo que sea el Arte y las posibilidades y condiciones de producción artística.

Nos dejamos arrastrar por la marea de la moda, los caprichos y las arbitrariedades de la Institución Artística. Mientras tanto, algunos, pocos, corsarios, a borda de juncos o esquifes navegan por las aguas del Mar de China o del Pacífico Sur ajenos a las instituciones y a las miguillas (dierais, de reconocimiento o visibilidad) que reparten a la tropa disciplinada.

Achab murió mientras intentada dar caza a la ballena blanca. Fue víctima de su obsesión, su manía, su vida. Murió sin reconocimientos, ni fortuna, herido en el combate contra la gran ballena blanca. Al igual que Melville, que murió olvidado, abandonado por la sociedad literaria de su tiempo. Ejemplo de héroes trágicos, demasiado grandes para que los pudieran comprender entonces.

This entry was posted on lunes, abril 19th, 2010 and is filed under DOCUMENTOS de los PARTICIPANTES. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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