El perfume de lo disuasorio

Por Bruno Marcos [1]

Creo que existe una intención pionera en estas jornadas pero veo también que están abocadas a su fracaso si no le ponemos remedio. Lo que ha estado ocurriendo estos años ha sido demasiado desalentador como para que no anden las gentes radicalizadas o desaparecidas y que renuncien, incluso, a una tribuna sin censura para, luego, desahogarse por los rincones. Es todo demasiado lamentable. Se ha hecho todo demasiado mal desde el principio.

En un intercambio de e-mails Víctor del Río me dibujaba un horizonte muy parecido al que yo contemplo: El malestar generalizado.

La principal lesión que muestran estas jornadas es, no cabe duda, la del pasado del museo que las organiza. La resaca es monumental y está acompañada de la crisis global. Ya lo decía Baudelaire, la resaca es un sentimiento de culpa y una vuelta al principio. De eso se trata, de volver al principio, hay que hacerlo todo desde el principio.

Lo penoso sería que, ahora, se intentara hacer con señuelos, añagazas, cebos y carnazas. Es decir otra vez mal. Desde luego que el penoso espectáculo de esas vitrinas[2] de ahí afuera no hace preludiar que los cambios vayan a tener dignidad.

Por otro lado, no hay nada tan perfecto como un paisaje de fin de fiesta, pienso yo, para enredarse en un debate teórico que, aunque imprescindible, debería darse en un segundo tiempo. Ahora, en el mejor de los casos, daríamos a luz otro oxímoron, una contradicción capital, como aquella del museo del presente, o esa otra que circula por ahí de lo glocal, o incluso un lema un tanto marcial y casi irónico como el que nos cobija, este de Toda práctica es local. Hay que explicarlo más.

Es incompatible, en este momento, el debate teórico sobre lo global y lo local con la cirugía concreta y urgente que por todos lados es reclamada.

Ha habido en la web puesta en marcha para estas jornadas cosas que no acabo de entender, por ejemplo, la no intervención de los mismos convocados más allá de sus documentos, como si la inhibición fuera la consigna. A mi modo de ver el que estas jornadas fracasen se deberá, sobre todo, a que cunda la sensación de lo disuasorio. Desde nuestra precariedad sólo puede ser superada esa sensación por el diálogo fluido.

A mí me parece bien asistir a estas jornadas y subir a esta mesa de debate. Alfredo Puente no sé si no ha podido o no ha querido venir. Últimamente se ha indignado con lo de la Vitrinas y ese texto que estaba preparando de forma prostática al final no ha sido parido. Entra dentro de su política del no, pero contradice su propio título que era Para una mayéutica (concreta) de las políticas culturales en cyl…

Leía yo, el otro día, que Avacyl en lugar de defender sus posturas, o su ausencia de posturas, desviaba el debate al seno de la asociación. “¿Pero qué es esto?” Me preguntaba. Si las dimensiones del debate son esas efectivamente sólo cabe afrontar la cosa como Alfredo, cerrando la mayéutica y a otra cosa.

Si se han tomado en serio lo del «adversario cómplice» estamos muy mal.

Espero, sinceramente, que la intención ambiental, no sea la de escamotear parte del debate.

Hay, no obstante, otra lesión importante de tipo técnico, la falta de concreción. Se están produciendo comunicados muy valiosos, pero desordenados, sin ilación, sin conexión… todo el tema del público, lo de los departamentos de educación, la precariedad laboral de los trabajadores de la cultura está muy bien, pero tendría que ser después. Comprendo que aportan cuestiones cruciales en las que se juega el futuro pero no se puede entrar en ellas aún, con los diagnósticos a medias. Esta lesión ha hecho que el debate, por ahora, sea una superposición de soliloquios que apenas se entrecruzan y que no han creado réplicas ni comentarios.

Este proyecto en el que nos vemos inmersos nos arrastrará al fracaso si no evitamos como sea ese perfume disuasor que impregna todo.

Creo sinceramente que estas jornadas son una buena oportunidad no para el enfrentamiento retrospectivo sino para hablar, pero claramente.

[3]Se ha dicho aquí que hay una crisis en el modo de producir cultura. Creo que estamos en el fin de la actualización de lo contemporáneo y que, por lo tanto, hemos agotado la posibilidad de legitimación de artistas y gestores en dicha puesta al día de lo actual. Esa etapa de carencia que acusaban no sólo nuestra comunidad sino todo el país está terminada.

Todos somos ya globales, es imposible no serlo, tendría uno que irse a una cueva o al más perdido pueblo y aun así sería penetrado por lo global. Ya no es más interesante lo que pase en Tokio, o NY., ni siquiera lo que pasa en Nueva Delhi o Tombuctú.

Tampoco se puede hablar de lo local como se venía haciendo. Lo local ya no es lo local del franquismo. Lo que se reclama desde los contextos locales o autonómicos y lo que traemos aquí no es la exigencia de la concesión de una cuota de pantalla -como lo que tiene lugar en esas vitrinas[4] de ahí afuera- sino una reclamación de espacio de acción y cuota de recursos.


[1] Intervención en la mesa del día 16 de Abril precedida del comentario de los 4 documentos aportados por mí a la web de las jornadas Toda práctica es local.

[2] Me refiero a la presentación del Archivo Documental de Artistas de Castilla y León que se inaugura días antes de estas jornadas en el espacio del Musac denominado Vitrinas. Este proyecto se presenta como un cambio de actitud de la institución respecto a los artistas de la comunidad pero se le presta el peor espacio del museo, un lugar sobre el que no está claro que conceda el estatuto de lo artístico siquiera pues no siempre se ha expuesto en él arte sino también libros, documentos, etc… De hecho en este caso la mitad del exiguo espacio se destina a un mural en el que aparece una difícilmente justificable representación de la legitimación de lo local con lo universal representado en unas siniestras figuras de Zapatero, Obama, Bus y Aznar. En la otra vitrina, con ironía tétrica, aparecen objetos como reliquias de esos artistas. Pero lo más llamativo es que todo es mediado por lo que parece una empresa de diseño gráfico que magistralmente -y seguramente por vía inconsciente- materializa lo terrible de la penosa situación existente entre el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León y los artistas de Castilla y León.

[3] Respuesta en el debate posterior.

[4] Compárese la belleza de la emergencia espontánea de colectivos culturales que está teniendo lugar en esta web con la cicatería deformante del filtro de lo que además se pretende “documental” dejando buena parte de toda esa realidad fuera.

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5 Responses to “El perfume de lo disuasorio”

  1. Faruquito on mayo 3rd, 2010 at 8:41 am

    Desconozco lo que se hablo en las jornadas por que no asistí, pero no creo que se dijera algo nuevo o novedoso. El problema tal y como yo lo veo es un problema político, que esta gran comunidad castellano leones adolece de una política cultural real, tanto de promoción de sus artistas como de educación y formación de los mismos. Ser artista castellano leones es lo peor que le puede pasar a un creador.

  2. _Alfredo Puente on mayo 3rd, 2010 at 2:40 pm

    Un saludo, antes que nada, a cuantos habéis participado en las jornadas y mi agradecimiento por la invitación a colaborar.
    Es rigurosamente cierto que el proyecto Vitrinas acerca de la construcción de un archivo de artistas en Castilla y León, que actualmente puede visitarse en el Hall del MUSAC, ha supuesto una gran decepción para mí. Debo hacer constar que no soy ni he sido artista y que la decepción proviene de la imposibilidad, como espectador, de adquirir una mínima referencia construida desde el respeto acerca de los artistas y el trabajo de los mismos que intenta exponerse en esas vitrinas. El formato escogido me transmite un impulso vago y esteticista y lo que es peor, a mi juicio, es que manifiesta una falta de compromiso real a la hora de convertir tantas palabras vertidas estos días acerca de las necesidades y desequilibrios de la producción y los productores de cultura y arte en Castilla y León en una realidad sensible hacia los mismos. Seguro que habrá otras visiones. Mi valoración no pretende imponerse a ellas. Juzgue cada cual su posición. Y obre.

    Es también cierto que tengo pendiente enviar un texto en el que he comenzado a trabajar y al que aún le resta mucho para estar concluido. Dejo, por si alguien está interesado en saber por donde avanza, un pequeño extracto de su introducción:

    ——————-
    Para una mayeútica (concreta) de la producción cultural en CYL

    […] Si somos sinceros, no sería incierto afirmar que nos adentramos ya en la segunda década del siglo XXI con algunos ejercicios clave aún por resolver en el seno de los agentes culturales que operan en el ámbito castellano y leonés. Esos ejercicios, que han de traducirse en actitudes, tanto a la hora de ofrecer como la hora de reclamar estrategias, son los que han de proporcionar cauces y definir comportamientos que permitan evolucionar el contexto de la producción de un escenario feudal, de clara disposición piramidal,como el que hemos venido soportando hasta fecha, a una órbita de responsabilidad pública, por cuanto el sistema de las artes, tambien en Castilla y León, sigue siendo de ligación institucional. Así, los objetos y estrategias culturales en Castilla y León han de ser asumidos, dada la necesidad latente, como verdadera «res pública» a la espera de la aparición y consolidación de una «sociedad civil» en materia de cultura, nuevos polos de acción y un mercado asociado a todo ello (importante por cuanto es el escenario que directa o indirectamente más ansiedad genera) riguroso, con un mínimo de autonomía y que permita hablar de todos los actores como tales, con entidad y desde el respeto, en el citado territorio (no debemos desviar la vista de que sistema educativo, productores, gestores y galeristas se ven en la necesidad de reclamar ayudas públicas, cuando no financiación o infraestructura integral, no sólo para poder asitir a reuniones, ferias y certámenes los cuales, a su vez, se hayan igualmente subvencionados sino también para realizar estudios o análisis del estado de la cuestión). Esa clave de responsabilidad debe extenderse a las funciones culturales de las obras sociales de bancos y cajas de ahorro (especialmente estas últimas) que operan en nuestro territorio, puesto que con frecuencia son las que filtran y financian actividades que posteriormente organizan instituciones como Ayuntamientos, Diputaciones o Universidades.

    La ansiedad, sensación de mendicidad y falsas deudas que esa dinámica feudal ha inculcado en todos los estratos de la producción cultural y en sus agentes ha generado un síndrome permanente de «huida hacia adelante», por el cual oportunidades como esta reunión que nos aglutina u otros precedentes han sido, históricamente, desaprovechadas. La inconsistencia del papel de los productores en este escenario, la incapacidad para establecer foros estables y autónomos de producción, a medio y largo plazo, y la precariedad, abuso del corto plazo, y frecuente falta de perspectiva en la interlocución institucional, local, regional y autonómica, tanto desde sus diferentes administraciones como desde los ámbitos educativos y museológicos, son los ejes cardinales de nuestra actual hoja de ruta. Articular este otero que los indicadores sitúan a fecha de hoy en el nivel de una «excusa cultural» como un terreno fértil y bien cualificado para desarrollar una producción cultural contemporánea, suficiente y en un futuro próximo, exige voluntad autocrítica, es cierto, energía para desvelar y asumir errores del pasado y aprender de los mismos y demanda, de cuantos se hayan implicados en su definición, vocacion activa y generosidad en todos los esfuerzos. Tan necesario es la superación de los comportamientos enquistados en ajustar cuentas, residuo de las citadas ansiedades mal resueltas, como el rigor en el aprendizaje y análisis del pasado reciente, si verdaderamente deseamos cambiar la naturaleza de este panorama. Puede que no sea tanto un problema de nombres concretos como de deseo y voluntad de generar un trabajo cultural comprometido, en el que la suma de las necesidades de los operadores no puedan ser diluidas mediante un ejercicio de escaparatismo banal u otros sucedáneos, como por ejemplo el que este museo que aloja las jornadas actualmente propone como archivo del arte contemporáneo castellano y leonés.

    Imagino que la mayoría coincidimos en que las instituciones (administrativas, educativas y culturales) han de implicarse en la transmisión de discursos y programas de acción cualitativamente exigentes hacia sus usuarios, y también en que eso no es más que una parte de un ciclo en el cual la producción cultural y las posibilidades de realizar la misma en unas coordenadas adecuadas o el papel del público y su amortización cualitativa, cuantitativa o económica son, igualmente, partes constitutivas de un todo. De aceptar esta idea de ciclo productivo, cómo puede ser identificado el momento en que nos encontramos de modo que su superación permita encarar con mayor garantía el futuro inmediato y desprendernos de la insoportable levedad de todas las demandas expresadas como hasta ahora: ¿el de la crítica a la institución?, ¿el de la autocrítica acerca de nuestra capacitación como agentes de uno u otro signo?, ¿un «popurrí» de ambos?… Sea cual sea aprovechemos estas jornadas para resolverlo con prontitud y pasar, de una vez por todas, a la acción. La institución puede exigir a los productores pero en ningún caso más que estos con la institución, esa es la diferencia entre aceptar un escenario feudal o comprometerse con un territorio plural y activo e implica saber exigir o al menos dedicar tiempo a averiguar como hacerlo, una clave distinta a la excelencia del trabajo de cada cual.

    Generar y consolidar una sociedad civil del arte en Castilla y León permitiría entre otras cuestiones una, a mi entender, trascendente: que los mediadores de toda esta situación dejen de ser propuestos o reclutados, permanentemente, desde la esfera institucional, condicionada con frecuencia por el vaivén político, y permitiría reconocer y proponer desde el seno de dicha sociedad civil la capacitación de sus integrantes como interlocutores válidos, autónomos y con capacidad mediadora. Acercar las necesidades culturales de todos los implicados a la institución de manera mejor orientada. Distribuir, en definitiva, riqueza y poder y minimizar la acción de los lobbies, que como en todos lados, aquí también tienen presencia. […]

  3. Bruno Marcos on mayo 8th, 2010 at 11:57 am

    Querido Farruquito, tienes razón. Citando a André Trapiello: «Cuando se ha sido de León se tiene ya mucho perdido.»

  4. Bruno Marcos on mayo 8th, 2010 at 12:31 pm

    Querido Alfredo, perdona la tardanza en la contestación mira a ver qué te parece este esquema:

    prestigio externo

    ^
    I
    I
    musac
    ^ I
    / / I
    / / I
    / / I
    / / cuota de pantalla
    imagen financiación I
    / / I
    / agentes locales
    JCYL
    ^ I
    I I
    I________espacio de acción________I
    cuota de recursos

  5. Bruno Marcos on mayo 8th, 2010 at 12:32 pm

    Bueno ha quedado descolocado ya lo enviaré como imagen

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