Arte de acción inlocal

Julio Fernández Peláez

Podríamos definir la acción sin espacio como aquella acción-tiempo en la que la variable espacio es virtual y sólo existente (y reemplazable) en el imaginario del observador. Partiendo de la idea de que lo local, es hoy, desde infinidad de aspectos tanto culturales como tecnológicos, un lugar abstracto de almacenamiento de ‘lugares’, de subespacios configurados a través de datos, resulta que ni siquiera la proyección de la interfaz -paradigma del mundo contemporáneo- adquiere la categoría de representación, al ausentarse la materia representada, o mejor dicho, al estar desprovista la materia representada de unicidad en su estado reposo, aquel estado que pretendemos asociar al espacio-local (espacio de acumulación).
El arte de acción en su progreso hacia un arte de información, en el que el conocimiento se expresa a través de discurso estético (poéticas de la comunicación), pasa por la renuncia al lugar estable, y por lo tanto al espacio-local donde pueda ser visualizado en modo convencional y museístico.
Los países, las regiones, paisajes físicos definidos por un idioma, y mucho más vagamente por territorios atravesados por autovías y líneas de alta velocidad, y mucho más vagamente por tradiciones religiosas (y políticas), y aún mucho más vagamente definidos por una cultura en abstracto, se diluyen en fronteras administrativas donde los centros del sistema pretenden imponer su ley artística sin conseguirlo.
El artista de acción, emigrante de su nacionalidad y de su propio estado civil, huye de su origen (lugar de nacimiento o residencicia) con antiromanticismo para establecerse ideológicamente al margen de las vitrinas, en los lugares donde no pueda ser cazado y expuesto con alfileres. Más que nunca, los artistas de acción reivindican la ausencia de lo local desde lo local, desde la presencia del cuerpo en el lugar físico y no simbólico de la existencia. Lo local, en consecuencia, pasa a ser el espacio de lucha y de resistencia vital (lugar de activación carnal, apropiación, modificación y crítica del entorno), pero no de representación, menos aún de exhibición.
Frente a la persistencia de crear iconos que trasciendan el momento, el artista de acción es sólo tiempo, es sólo dimensión de materia efímera y que fluye, sin permanencia, ajena al interés de compilación y de justificación de ampulosas arquitecturas semipúblicas. Como para la poesía, cualquier lugar es su lugar, su espacio, y su vida. Y sólo aquel que es elegido como habitable tiene sentido espacial, y se constituye en local, incluso en el caso de no ser posible su existencia física.
Febrero de 2011

Julio Fernández Peláez (Manzanal de Arriba, Zamora, 1963). Performer, poeta, dramaturgo, activista cultural… Ha participado en numerosos eventos de arte de acción, y su actividad artística se remonta a 1986. Desde 2009 dirige el encuentro Poéticas para unha vida, en el Museo Verbum, de Vigo.

This entry was posted on viernes, febrero 25th, 2011 and is filed under 2011, DOCUMENTOS de los PARTICIPANTES. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply